martes, 3 de mayo de 2016

Una semana despues

Una semana despues
Desde aquella noche había evitado cualquier contacto con ella. Si la veía de nuevo iba a querer tenerla en mis brazos, no iba a poder controlarme nuevamente. Había cruzado aquella linea  de la cúal no iba a poder volver. El remedio había sido peor que la enfermedad.

Apoye mi barbilla sobre la palma de mi mano y respire profudamente luchando contra mis pensamientos. Y es que cerraba los ojos y podia sentir el calor de su cuerpo debajo del mio. Su aroma flotando en el aire y su voz haciendo eco en mis oidos.

- Es una lastima que te cambien justo ahora que las cosas parecen ser que estarán más tranquilas.

Al escuchar la voz de Andre salí totalmente de la nube de pensamientos en la que me encontraba. Mi ceja bajo y lo miré con bastante seriedad ¿A que se referia que las cosas iban a estar más tranquilas?
Intentando ocultar mi inquietud por saber las nuevas, me lleve la taza con el chocolate caliente a mis labios. Bebí un poco de aquel liquido y como si nada me importara demasiado lo volví a mirar.



- Me necesitan en otro lado - dije dejando la taza sobre la mesa e hice una pequeña pausa- Andre ¿Por qué dices que esto estará tranquilo? Por ahora no veo que las cosas esten agitadas.

El joven mosquetero se movio levemente en su asiento, una sonrisa se iba dibujando de a poco. Parecia que su noticia era una buena noticia.

- ¿De verdad no lo ha escuchado? ¿No ha escuchado la nueva noticia?

Alce mis cejas junto con mis hombros, desde aquella noche y desde que Treville había aceptado mi cambio sin ningun pero, había evitado a todos los que estuvieran cerca de los reyes. No quería saber nada. Una de las damas me había buscado pero yo me la había escapado.

- Vamos hombres - me sonrei , se veía tan feliz que era dificil no contagiarse. - ¿Qué es la gran noticia que tienes?

- Bien bien, aunque es muy temprano para beber. Estoy seguro que luego de que te enteres querras brindar - Andre apoyo sus codos sobre la mesa y se inclino hacia mi sin borrar aquella sonrisa de felicidad en sus labios . - Me he enterado por una de las damas y confidente de su majestad , de que la reina estaría embarazada.

Mi sonrisa se borro totalmente de mi rostro, mis ojos se abrieron levemente y sentía como se me había aflojado totalmente todo el cuerpo. Me había dado un dolor en el pecho terrible y sentía que el aire comenzaba a faltarme.

- ¿Qué? - pude decir un tanto en shock - ¿Qué fue lo que dijiste? pero ....- me lleve la mano a la frente
- La otra noche el rey llego todo mojado, había salido con el cardenal y el capitan hacia un pueblo no muy lejos de aqui, parece que estaban en una mision o algo de eso. El asunto es que llegarón a su destino pero la tormenta hizo que se volvieran pronto, estuvieron solo una noche alla y se regresarón enseguida.  - El muchacho se acerco a mi como si temiera que le oyeran - al llegar al palacio encontraron que su habitación estaba totalmente mojada.  No habia una habitación digna para él , asi que el cardenal sugerio que fuera a dormir a los aposentos de la reina ...- Andre bajo la mirada y sus mejillas se tornaron un poquito más coloradas - Pasarón la noche juntos.

Mi ceja fue más rapida que todo mi cuerpo y mente. Se movio levemente y me apoye nuevamente en el respaldo de la silla. Estaba a punto de que me diera un colpaso. Si mis calculos eran correctos Dios estaba siendo bueno conmigo. Aquello habia ocurrido tan solo una noche despues.
Podias sentir el sudor corriendome en la espalda.

-¿Está usted bien? - sentí la mano de Andre en mi brazo y alce mi vista para verlo.

- Oh si - me esforce por sonreirle , tenía que disimular que esto era más que la conmoción de alguien leal a la corona . Definitivamente necesitaba una botella , que una necesitaba ir a tomar con Porthos - Vaya que ...uff . - hice una pausa para tragar saliba - Es una excelente noticia mi joven amigo, Francia a esperado por un heredero desde hace mucho tiempo.- me pare lentamente , aun sentía que el mundo se me movia. Que las piernas me temblaban. El vertigo de mi cuerpo no dejaba que pudiera hacer demasiado para fingir que el mundo, que todo mi mundo había girado de manera vertiginosa. - Antes de irme celebraremos esto - comente antes de tomar mi espada que estaba enganchada en la silla - Ire hablar con Treville sobre mi transpaso, con permiso.

De manera torpete luego de chocarme con la pata de la mesa logre salir de la cocina. Deje que dos doncellas pasaran de largo dedicandoles una sonrisa. Una vez que estuvieron fuera de mi vista me apoye en la pared. El corazón se me iba a rebentar de un momento. Cabia la posibilidad de que el hijo de Francia fuera mio.

Miré hacia el ala de los aposentos que pertenecia a la reina.  Tenía la necesidad de correr hacia alla pero no era buena idea, si el rey ó el cardenal sospechaban de algo iba a ser hombre muerto. Aun no podía morirme. Si estaba claro que ya por mi alta traición merecia la muerte pero aun no era mi hora.
Cerre los ojos y tome aire, controle todo mi cuerpo antes de que terminara tirado en el suelo por un ataque al corazón y comence a caminar hacia la oficina de Treville, tenía que saber si el transpaso ya estaba hecho ó había alguna posibilidad de frenarlo. ¿Qué le iba a decir?

Mis pies llegarón a la puerta de mi capitan, se podía escuchar como estaba retando algun mosquetero. Tome el pestillo de la puerta y sin pensarlo dos veces entre.

- No quiero volver a enterarme de que anden batiendose en duelo, eso no es digno. Ahora ala, vayanse antes de que los deje sin actividad por una semana.

Los dos hombres jovenes movieron la cabeza y antes de que alguien pudiese decir algo, desaparecieron. Eso me hizo acordar a mi otra vida, a cuando era un joven muchacho que se iba a comer al mundo y que ahora el mundo se lo iba a comer.

- Que suerte que a ti te pude quitar esa maña - Treville se volvio a sentar y tomando unos papeles continuo hablando - ¿Qué es lo que se te ofrece D'artagnan?


- Pues ...- titubee y sin poder evitarlo suspire. - Quería saber como iba lo de mi transpaso porque ...

- Ahora no me digas que te quieres quedar porque te has de la noticia. No te veo realmente que quieras quedarte para cuidar a la reina en estado, te vas aburrir más - el hombre dejo la pluma y alzo su vista para mirarme. - ¿O si?

Casi sin pensarlo negue con la cabeza de lado a lado.

- No, claro que no, solo quería saber cuando dejaré mi puesto - mis manos apretaron levemente el ala de mi sombrero - Le dije a Andre que ibamos a brindar por la nueva noticia.

- El milagro - exclamo Treville  - El cardenal ha dicho que ha sido un total milagro, si hubiesemos sabido antes que el vino con canela le iba a pegar así al rey , creeme D'artagnan que ahora Francia tendría más de un heredero.- mojo la pluma en la tinta y volvio a su trabajo - te vas pasado mañana, el rey dará a conocer esta noche la noticia así que nadie se perdera el brindis.

- Eso es bueno ...- mumure aunque yo solo me iba beber lo que encontrara en el camino.

Se hizo un pequeño silencio entre los dos . Hice un gesto leve con la cabeza antes de retirarme. Nunca había sido conocido por mi exceso de emociones. No desde que habia dejado de ser aquel joven mozalbete que habia dejado mi gascuña querida. Había cambiado desde la muerte de Constanza. Quizas Treville entendia que esto remobia en mi otros sentimientos. Sentimientos que estaban enterrados.

Salí de aquel despacho sumido en mis propios pensamientos. Tenía varias cosas que procesar, varias cosas para pensar. Quizas y solo quizas me estaba aventurando a todo. ¿El niño realmente podría ser mio? Podía ser del rey y tal vez de Francis, aunque yo no quisiera aceptarlo. Algo me decía en mi interior que debia quitar al primo del rey de la lista pero la alarma y los celos me decían otra cosa.
Aun tenia aquella ganas de correr hacia ella y preguntarle si era verdad, simplemente saber si cabía la posibilidad de que fuera mio.

Volví a tomar aire, mis pulmones volvieron a llenarse.

La duda me estaba comiendo pero mi razonamiento decía que si yo fuera el padre ella tal vez ya me lo hubiese comuncado pero ¿Por qué me lo diría? ¿Había sido parte de un plan ó aquello había sido real? ¿Ella realmente me amaba? ¿Habrían pasado la noche junta? Aquella última pregunta era de las que más me daba coraje. No era nada mio y a su vez se habia convertido en mi todo. Los celos me envolvian como nunca antes me habia sucedido con otra mujer.  ¿Cómo podría explicarle esto a mis amigos? ¿Se los debía decir?

- ¿M.D'artagnan? 

Escuche una voz a mis espaldas y me giré lentamente. No sabia exactamente a quien pertenecia pero me era familiar.

Al darme completamente la vuelta pude ver el rostro de aquien me había llamado.

Mi cabeza busco rapidamente su nombre entre tantos, hasta ahora nunca había intercambiado con ella más que algun saludo o una sonrisa por cortecia. Eso solamente se debia a que sus ábitos de monja y ser la asistente española de la reina para mi era como algo muy lejano para hablarle.

- Si , sor Estela - dije inclinadome levemente a modo de saludo.- ¿Necesita algo? ¿Ha ocurrido algo? - pregunte algo confundido. Mi cabeza me estaba poniendo en sobre aviso que tal vez estaba alli por lo otro.

- La reina le gustaria tener unas palabras con usted - me contesto ella sin darme demasiados rodeos - Lo esta esperando en la capilla, vaya con discresión 

Aunque detras de la mirada noble con la que me miraba , sus rostro estaba bastante contrariado.  Habia algo de preocupacion y tristeza en sus ojos.

Asentí levemente con la cabeza y con ello , ella se retiro dandome a lugar a que yo pudiese irme hacia donde me estaban esperando.

Tal como me lo había pedido la hermana, camine por los jardines con cautela. Era temprano y como era invierno aun no habia demasiada gente por ahi. Fuera como fuera tenía que tener cuidado.
Al llegar a la capilla entre con mucho cuidado. No tenía intensiones de llamar la atención de nadie. Cerre la puerta y me fije que nuevamente parecia que estabamos solos ó eso creía hasta que que mis ojos habían divisado a Monteville casi retirada de todos los asientos.

Ella me miró y tuve la misma impresión que me habían dado los ojos de la monja.

- M. D'artagnan ha llegado - hablo con suavidad.

Ana de Austria se levantó del altar y se persigno.

Sus ojos se fijaron en mi , mi cuerpo queria avanzar pero me quede clavado en el piso tal como el protocolo lo demandaba.

Aunque ella por un segundo me estaba mirando con aquel sentimiento que me habia demostrado aquella noche , bajo la vista al piso mientras colocaba sus manos cruzadas frente a su abdomen.

- Puedes retirarte Monteville - ordeno con una suave voz, a pesar de que no habia sonado mandato , lo era.

La dama de compañia dejo la capilla inmediatamente.
El silencio se hizo con aquel lugar.

Mis ojos azules estaba desesperados de que sus ojos me vieran pero ella aun seguía viendo el piso.

Cada segundo que pasaba me iba angustiando más aunque intentaba que mi temple se mantuviera totalmente ageno a todo.

- ...- abri mis labios para poder comenzar hablar pero las palabras se quedaban ahi en mi garga.

- D'artagnan - sus ojos por fin dejaron el piso para encontarse con los mios - quizas no es el mejor lugar para darte la noticia , se que seguramente los rumores ya habrán llegado a tus oidos pero...

- No hace falta que ...

Ella alzo su mano y me indico luego uno de los bancos. Me quede callado y asenti con la cabeza.

- Estoy bien de pie majestad- dije mirando practicamente el banco de madera.

- Por favor - me rogo ella

Suspire , no podia decirle que no. Realmente dudaba que pudiera decirle que no a ella. Volvi a mover mi cabeza y me tome lugar en la última fila de bancos.

Ana de Austria se sento delante de mi , en la fila de adelante y giro levemente su cuerpo. Sabia que debiamos tener distancia por si alguien entraba.

Hoy Luis dará a conocer la noticia de que estoy embarazada ...- ella hablo ella con suma tranquilidad. El corazón se apretaba , la angustia volvia - y no me parece justo que te enteraras primero por los rumores pero ...- hizo una pausa para girarse un poco más y sentí su mirada sobre mi. - pero no encontraba las palabras ni el modo para decirtelo - su mano se alzo para apoyarse sobre las mias que estaban afirmadas sobre su respaldo.

- No...usted no debe porque darme explicaciones a mi. Lo que ...

- Shhh .- su mano libre se alzo para tocar mi mejilla y me perdi en la profundida de sus ojos - Tengo que explicarte que no ha pasado nada entre Luis y yo.

- Pero...- hice una pausa y mi ceja bajo , mi entrecejo se fruncio - ¿El embarazo?

Su mano bajo de mi mejilla a mis manos, ahora sus manos tomaban las mias. Mi corazón dejo de latir. Eso solo quería decir que mi pensamiento de la mañana era correcto. Esto solo significaba que yo era el padre del futuro rey de Francia.

- No ...- fue lo primero que se escapo de mis labios - Anne ...Yo no puedo

El apreton leve de sus manos me hicieron callar y vi como sus ojos comenzaban a llenarse de lagrimas.

- Dios - tenia una opresión en el pecho, una mitad de mi cuerpo se moria de miedo y la otra parte estaba a punto de explotar de felicidad. Una sonrisa se cruzo por mis labios.-...-volvi a respirar un poco más tranquilo o eso era lo que intentaba .

Mi pulgar comenzo a deslizarse por el dorso de su mano, me hubiese gustado poder abrazarla , poder contenerla más pero afuera habia gente y en cualquier momento alguien podría entrar.

- Todo estará bien - deje que mi frente tocara la suya y respire para aspirar su aroma- Haré cualquier cosa para que tú y el bebe esten bien .- me despegue de ella para poder mirarla a los ojos - Nadie se enterar de esto , ni sospecharan de nada. Entiendo que este será nuestro secreto. Solo quiero saber una cosa ¿Fui parte de un plan?

Aunque mi pregunta parecia que lahabia tomado de sorpresa se sonrio y negue con la cabeza.  Quería borrar de mi cabeza la idea de Francis o de madame de Chevreusse .

- No - respondio mirando hacia nuestra manos - hemos sido solo tu y yo , como ahora. Como me gustaría que fuera el resto de nuestras vidas Charles

Aquel nudo en la garganta volvio a hacerse una pelota que me estaba ahogando nuevamente. Yo queria exactamente lo mismo.

Mis labios estaban por decir algo cuando sentimos en la puerta un ruido, dos pequeños golpesitos que avisan algo.

Nos soltamos de las manos y ella se levanto con suma elegancia. Una de sus finas blancas manos limpio las lagrimas que pudieran deltar cualquier tipo de tristeza.

Ibamos a tener que vivir esto asi , por el resto de la vida , iba a tener que ocultar esto que sentia en lo más profundo de mi corazón.

Baje la cabeza a modo de reverencia pero cuando ella paso por mi lado roce apenas mi mano con la suya para obligarla a que me mirara.

-D'artagnan

-  majestad - conteste sintiendo que la puerta se abría a mis espaldas y cerre los ojos conteniendo las lagrimas.

Deje que saliera , deje que se marcharan y cuandosenti que estaban lejos , mis rodillas se flexionaron haciendome caer sobre ellas sobre la madera del banco. No era creyente, no estaba seguro que Dios me estuviera castigando por la traicion a la patria pero necesitaba que me prometiera que si me alejaba de ella todo estaria bien para todos. Para Anne , para el bebe y para mi.