jueves, 19 de mayo de 2016

Cambios

Luego de la noticia y encubierto por una nueva mision estuve ausente de la casa real por unos cinco largos meses, no por ello habia estado ageno a lo que pasaba allí.

Luis XIII cuidaba de la reina más de lo que la había cuidado en los últimos años, sentía celos. Bendito aquel sentimiento que habia mantenido bien alejado de mi ser por toda mi vida. Pero ahora, ahora que habia descubierto que mi corazón latia por alguien , era muy dificil no sentir aquel sentimiento de molestia cada vez que me llegaban noticias de la reina y de cuanto hombre estaba cerca de ella. Era verdad que él era el rey , que él por derecho divno, de cuna y porque Dios lo habia aceptado ante sus ojos, Ana de Austria era su esposa y por ende, ahora mi hijo era el suyo.

Cada vez que pensaba en ello daba un suspiro largo, prolongado y bebia a mi suerte. Cualquiera otro se hubiese hundido en una profuda depresión pero en cambio yo, yo luchaba para destacarme. Tenía un plan en la cabeza, intentaba no quejarme mucho de aquella suerte, porque la verdad era que Ana de Austria habia fijado sus ojos en mi y estaba seguro que su corazón era mio.  Esa era mi suerte. Tan bendita y maldita a la vez. Pero volviendo a lo que mi mente pensaba cuando mi corazón no sentia era que de poco , de a poco y quiero recalar aquello, me iba haciendo nuevamente con el nombre de "el gran D'artagnan".  Guerra a la que iba , guerra con la que me hacia, quizas no la ganaba pero iba batiendo con cada lucha un nuevo record personal y para mis compañeros.



Era claro para mi que cada herida que ganase , cada hombre que derrotaba, cada espada que caia tenia un gran porque. No podía cambiar la cuna en la que había nacido, no quería cambiar mi suerte , sino todo lo contrario. Pero queria volver a Paris con los laureles decorando mi cabeza como si me tratase de un gran guerrero romano. Iba a pasar de ser un simple soldado gascón a ganarme un puesto en la corte de los reyes.

- Es grato que hayas pasado por aqui antes de seguir tu camino amigo mio .- dijo con aquel tono amable que siempre tenía el Conde de La Fere para  mi.

- Quería ver que tal estaban - miró al hombre con una sonrisa y luego al pequeño amigo que tenia en mis brazos. Raul me miraba , aun era un tanto desconodido para él. En sus casi seis o siete meses apenas lo había visto unas dos o tres veces con suerte - Quería ver que tan grande estaba este pequeño mozalbete.

- No solo Raul se ve más grande 

Gire levemente mi cuello para ver al conde, mis cejas se habían levantado y mi expresión lo decía todo. No entendia aquella observanción de mi compadre. No era de narciso, ni nada de eso, pero me veía en el espejo todos los dias por el hecho de tener que afectarme y me encontraba igual de siempre.

- Creo que no te estoy siguiendo Athos.

- Es notable que Raul está más grande, como es notable que te has dejado nuevamente el bigote, el pelo te ha crecido y te quieres comer el mundo nuevamente. En los ojos de él puedo que esta conociendo el mundo y que todo es nuevo. En cambio en tus ojos veo que hay algo que ocultas y que hace unos meses no estaba. Raul será un niño pronto y tu estas hecho un hombre ¿ Ha ocurrido algo en la guerra? - camino por la sala, y tomo asiento en un sillon que se encontraba al frente mio. - ¿Qué es lo que ocurres?

Me mordi el bigote con algo de nerviosismo. Sabía que se iba hacer muy dificil ocultarle todo esto a Athos pero otra alternativa no tenía. Ana y yo teniamos nuestro secreto. Era un secreto demasiado pesado para que yo pueda contarselo a alguien. Había usado aquel tiempo en la guerra para pensar como iba actuar de ahora en más para el resto del mundo, para mis amigos y para ella.  Aquella carga solo tenía que recaer sobre mis hombros solamente.

- D'artagnan.

-...-

En aquel momento en el que estaba por comenzar hablar, en el que le iba a decir que solamente se trataba de la adrenalidad de un amor , la puerta se abrio  y Grimaud hizo su aparición en la sala.

Me levante de mi asiento para dejar a Raul en la cuna que le tenían armada en aquel lugar. Y al ver al infante dormido nuevamente y en su cuna , sentí que aquello no iba a poder hacerlo con mi propio hijo. Simplemente podía soñar sobre aquello en mis más privados sueños.

- ¿Qué ocurre Grimaud? 

- El señor Du-Vallon mando avisar que está en camino y que llegara en unas horas. Su criado espera por si tiene alguna indicación para su señoria.

- Pero Grimaud - sentí el ruido detras de mi espalda, el conde habia dejado su silla - Esta de más que vengas aqui, sabes perfectamente que responder a nuestro amigo. Ve y dile al criado que estamos deseosos de su llegada. No se si D'artagnan se quedara hasta entonces pero ve e informa lo que te dije. Luego por favor acomoda la habitación para él y sus ayudantes.

La puerta volvio a cerrar y mientras que yo me encontraba allí viendo al bebe dormir , el conde se colocó a mi lado.

- De todas las veces que has venido aqui y has estado con Raul, es la primera vez que te veo que lo observas tanto ¿Estas pensando en ser padre amigo mio? ¿Es eso?

Al escuchar la pregunta levemente me turbe ¿Tanto era lo que había cambiado? ¿Realmente era eso ó Athos podía leer mi cabeza mejor que yo?

Lo miré al principio un tanto atónito y luego me rei dandole un pequeño golpe en el hombro intentando no hacer demasiado ruido para no despertar al pequeño.

- Ó no ¿Cómo puedes pensar eso querido conde? - hable casi atropellado mientras me alejaba de él moviendome hacia la mesa en donde estaba el vino - es que ...ahora más grande se ve fragil pero no tanto - comence a llenar mi vaso con oporto. Al alzar la vista , vi que mi respuesta no estaba siendo lo que el esperaba, realmente era que él, Athos, no me estaba creyendo. Di un suspiro y deje la botella - Lo único que me pasa es que tuve un desaamor y nada , por más queridas que tenga no creo que este hecho para ser padre. - tome del vino y volvi a suspirar.

- Aún eres joven y tu carrera esta ascendiendo cada día D'artagnan - movio su cabeza y nego con la cabeza - Luego de Lady de Winter pense que no iba a tener una familia, la sola idea me atormentaba. Pero este niño llego a  mi y yo me hice cargo de él. Si no puedes ser padre biologiamente , tal vez puedas adoptar o casarte con una joven viuda.

Aquello me causo un tanto de gracia, por un momento me vi fingiendo ser Porthos. Y mis ojos se pusieron en blanco.

- Estoy casado con mi espada. - volvi a beber pero ahora un poco más lento. - No creo que pueda vivir lejos del palacio. Quiero ser capitan y luego mariscal de Francia. Mis relaciones no estan en la lista...

- A menos que te encuentres alguna dama dentro de la corte que sea influyente al rey, el cardenal o la reina. Porque ahora que esta en estado, dicen que Luis no le niega nada y es imaginable que no le quiere dar ningun disgusto. El niño que esperaba Ana de Austira es todo un milagro. - el conde se sento y me miró.

Mis ojos lo esquivaron y bebi lo que quedaba de mi copa de un saque.  Volví aquella sensación horrible de los celos. Había intentado sacar su imagen con otras damas pero aquello no estaba funcionando y no creía que aquello se me fuera hacer posible, nisiquiera por intentar promoverme a capitan ó mariscal de Francia.

- Ó vamos señor de La Fere, aquel consejo es propio de Du-Vallon ó Harbley - movi las cejas y esta vez no solo llene mi copa sino la del hombre que estaba frente a mi. - llegare a los titulos por mi propia cuenta. No más damas de la corte para mi. No más ... Brindemos por ello querido conde - moví mi copa hacia la de ély la choque. Por mucho que el quisiera hacer otra pregunta se la guardo. Seguramente estaría pensando en Constanza , aunque la realidad hablaba de mi reina.

La noche siguio su rumbo. Había bebido, si había bebido bastante pero lo suficiente para saber que aun estaba mi consciencia diciendome y recordandome que aquel nuevo papel debia seguir. Por mucho que Athos fuera como mi hermano y mi padre a la vez. Y que tuvieses esas ganas de contarle y de echarme a llorar frente a él para que me aconsejara no podía hacerlo. Dado que de mi secreto no podía hablarle, aquella noche la utilice para contarle sobre la guerra y las damas. Damas que me habían hecho más gratas las heridas aunque más amarga aquella que tenía en el corazón.

Cuando estabamos ya a punto de irnos porque ya no habia más vino aparecio el gran Porthos en uno de sus carruajes más estranboticos y vistosos. Él hombre sabía como hacer una gran entrada.

Por mucho que hizo un gran revuelo , mi amigo entro en la casa con paso bien firme hasta que al llegar a la puerta el conde alzo la mano para llevarsela a los labios.

- ¡Ó lo siento!- susurro el hombre de gran porte - me apure todo lo que pude para ver aquel angel despierto pero ya ven morfeo me ha ganado. 

El señor de Du-Vallon avanzó por la sala , primero para darle un gran abrazo al señor de La Fere y luego al mirarme a mi , se rio por lo bajo y golpeandome en el abdomen a modo de juego me abrazo con toda aquella fraternidad que se sentía en el aire.

- Vaya que sopresa tan grande ¿Que haces aqui? Te hacia aun en la guerra.

- Treville me ha mandado a llamar, tiene que hablar conmigo y no queria comunicarmelo por carta. Ustedes saben como es nuestro capitan  - me volvi a sentar en la silla antes de que el mundo empezara girar. No iba a soportar una copa más , menos si Porthos servia - Mañana tengo entrevista con él pero antes de ello queria pasar a saludar.

- Puedo olfatear que será algo bueno, siempre que Treville llama es para algo bueno ó un reto pero ...- se detuvo viendo la mesa - Demonios se han tomado todo sin esperarme - se movio hacia la puerta y grito - Mosqueton traed las botellas de oporto que quiero brindar ahora - cerro la puerta con cuidado y al ver la cara del conde se disculpo bajando la vista - Lo siento, si Raul se despierta yo lo cuidare. Lo prometo .- levanto su mano y luego volvio a mirarme - Como decia , es por algo bueno ó malo pero sabiendo que vienes de la guerra, estoy seguro que brindaremos por ello. Y lo haremos esta noche, a demás pequeño diablillo. Tienes una marca en labio inferior ¿Que dama te ha hecho eso?

Me lleve la mano a mis labios y puse los ojos en blanco. ¡Pardiez! Mañana volvia al palacio y yo con una marca de este estilo. Negue con la cabeza mirando a Porthos.

- El desamor - contesto el conde haciendome el favor

- El gran Porthos sabe curar al desamor ¿sabes que es bueno para eso D'artagnan?

Lo miré negando con la cabeza, estaba seguro que no iba a poder ayudarme pero no iba a desanimar a mi amigo cuando se lo veía tan alegre , como si realmente me fuera  a curar.

Nuevamente la puerta se abrio y Mosqueton aparecio con las botellas de Oporto.

El señor de Du-vallon se paro y tomo con cada mano tres botellas. Las dejo sobre la mesa y abrio una como si se tratase de abrir de abrir una botella de leche.

- Para curarte del desamor ó un mal amor , D'artagnan, lo primero que tienes que hacer es buscar no una mujer, sino muchas ...¿sabes porque muchas?

- No ...

- Muy facil - lleno un vaso con vino y me la tendio - Bebe esto , es igual a tomar miel para la garganta. Como decia , muchas mujeres porque tarde o temprano vas a encontrar a la que te saque de aquel desamor. Si tu eres bueno con ellas, eres gentil, eres caballero y sabes como cuidar y tratar a una mujer ellas te ama y el amor querido amigo. El amor cura tanto que es capas de curarse asi mismo ¿Entiendes?

- Entiendo que según tú , lo mejor es que tenga una lista de amante y que sea bueno con todas ellas porque ellas me curaran a mi y a mi amor.

El señor Du-Vallon miro al conde con una sonrisa y levanto su botella.

- Tan inteligente, me has entendido a la perfección. Salud amigo mio - su botella choco contra mi vaso y aunque casi me baño en Oporto brinde con él bajo la tenta mirada del conde de La Fere.

La noche finalizo y me fui a la cama con aquel consejo que me había dado Porthos. Quizás no era lo mejor , pero no iba a negar que antes de que el me lo hubiese dado ya lo estaba pensando y hasta que lo habia empezado aplicar en mi vida, ó mejor dicho a mis noches.

Dormi como si aun fuera joven, aun lo era pero a los dieciocho se dormia mejor que a los treinte sin duda.

A la mañana siguiente el sol me pego de lleno en la cara, odiaba a Portho cuando me despertaba con estas pequeñas resacas que casi siempre era por su compañia.

Me levante con el pesar que se tiene cuando se sabe que se ha comenzado un dia largo. Me vesti y me afeite, teniendo un pequeño incoveniente con la afeitadora. Me habia lastimado apenas un cachete.

Luego de haber terminado todo y en especial equipaje, procedi a despedirme de mis amigos. Me hubiese gustado quedarme más pero ahora el deber me estaba llamando.

- Cuando Treville te libere ven a vistarnos - el conde de La Fere apreto levemente mi hombro a modo de cariño.- sino creo que Raul seguira creciendo aún más y no sabra demasiado de su tio D'artagnan.

- Vendre, vendre asegurarme de que el pequeño sepa de quien soy y ver si puedo sacar de él un futuro mosquetero. - salude al conde y al bebe que aun dormia en sus brazos - estoy seguro que será un gran espadachin 

Al girarme vi que el señor Du-Vallon entraba en la puerta con la camisa a medias y lo pantalones tambien a medias. La noche a él le habia pegado más que a todos.

Me rei y lo fui a abrazar con fuerza sin poder evitar la risa.

- Deberias irte a la tarde, viajar tan temprano cuando tienes amigos que tiene una vida noctura agitada no es para nada considerado gascon. Asi no vas a conservar amigos - se quejo el gran hombre devolviendome el abrazo

- Mientras sea un hombre de armas 

- Aramis es hombre del clero y tambien se levanta temprano. - se volvio a quejar separandose de mi y luego paso su mano por la cara - te estaré esperando para irnos por ahi tú y yo a disfrutar que estamos solteros y sin hijos y sin dioses

- Vendre pronto

Me coloqué los guantes y volvi a saludar a cada uno de ellos antes de partir hacia Paris.

El viaje hacia la capital se me habia hecho bastante largo. El camino siempre el mismo pero mis animos cambiaban bastante.

La gente parecia más animada desde el anuncio del rey, había esperandas hasta alegria podría decir yo. A los hombres del rey ya no nos miraban de mala manera. Era increible como un pequeño gran suceso hacia que algunos problemas fueran auyentados de la mente de la gente. No había que olvidar que a pesar de que todo parecia estar bien aqui en Paris, aun estabamos en conflictos con paises vecinos.

Llegue al palacio Louvre cerca de la hora del mediodia , casi tarde. Aquel palacio era hermoso aunque aun estaba en remodelación por la aplación y la nueva ala para el cardenal.

Deje mi caballo a uno de los criados y entre  con paso firme hacia donde suponia que estaria el señor de Treville.

A lo largo de los pasillos, muy a lo lejos vi al muchacho Andre hablando con una mujer. No pude indentificar de quien se trataba pero el joven hombre al verme alzo su mano a modo de saludo. Sin parar mi ritmo devolví el saludo, tenía que ser amable con el, no solo porque me caia bien , sino porque era mi informante.

- ¡Oh D'artagnan! - 

Me sonreí al ver a mi capitan justo enfrente de mi. Los años a Treville de a poco le iban marcando y pasando factura. Sus cabellos canos eran menos y su barba casi bigote estaba toda poblada de bellos nevados.












- Capitán - junte mis talones a modo de saludo e incline mi cabeza - me ha llamado y aqui estoy 

- Siempre rapido cuando se te llama , por favor entremos - abrio aquel hombre la puerta de su estudio y con su permiso me adentre. - ¿Sabes por qué te he llamado?

- No , realmente no lo se señor - conteste quitandome el sombrero

- Eres muy intuitivo asi que jugaremos un juego ¿Por qué crees te mande a llamar?

Me encogí de hombros y volvi a negar con la cabeza.

- Espero no estar problemas , ya esa etapa la he pasado - bromee

- Piensa

Me mordi levemente el bigote y me sonrei.

- No deben ser entonces malas noticias de otra manera ya me estaría regañando.

- En efecto - se sento en su escritorio y me tendio un sobre - El cardenal ha escuchado sobre tus logros , se lo ha comentado a el rey y a mi. Aun no estoy pensando en retirarme - dio un largo suspiro - pero no puedo hacer todo el trabajo y estar detras de su majestad.  Por lo que siendo uno de los hombres a los que más tengo confianza D'artagnan eres nombrado como mi segundo al mando.- el movio levemente la mano - se que el dinero no es lo más gratificante sabiendo que iras de un lado al otro, que tendras más obligaciones con la casa real y que las peleas no serán tantas pero si las más importantes. - abrio uno de los cajones y me paso una bolsa de cuero - ahí tienes tu pago por adelantado dado que tendrás que vivir en Paris, si es posible lo más cerca al Louvre ó puedes pedir una habitación en nuestro edificio. Como te sea más razonable ¿Tienes alguna duda?

Alce levemente una de mis cejas y tomé el dinero que se hayaba en la mesa. Me sonreí y negue con la cabeza.

- No...- hice una pequeña pausa - solo vere mi nueva vivienda. - estire mi mano hacia aquel hombre - gracias capitan por ofrecerme a mi el puesto.

- Te lo has ganado - contesto él devolviendome el apreton - ahora ve acomodarte , mañana mismo empiezas
- Si
Con una gran sonrisa sali del despacho de Treville. Estos meses de lucha contra el enemigo me estaban dando sus frutos. Ahora me quedaba hablar con Plachet para que me ayudara a conseguir un buen hospedaje.  Tenía que analizarlo bien, no queria otro lugar que me tragiera los recuerdos de aquel tierno amor hacia  madame Bonacieux .
Mi cabeza estaba pensando en muchas cosas cuando sentí que mi hombro se chocaba contra otro.

- M. D'artagnan 


- Madamoiselle Motteville - le sonrei y  la cara de la joven se ilumino - disculpeme no la vi.

 - No se preocupe. - paso su brazo por debejo del mio - Que alegria volver a verlo luego de tanto tiempo.

- Si , he vuelto a la casa 

- Y nos parece muy bien, se le hecha bastante de menos por estos lugares - la joven comenzo a caminar guiandome hacia algun lado que no ni yo sabia como era que estaba caminando hacia alla - Me imagino que tiene grandes historias para contarnos. 

- Si aunque estaba en mis dudas de que mi extrañaran. Estoy seguro que madame de Hautefor no lo hizo 

- Usted sabe como es ella pero sabes , hay alguien que si le extraño bastante - ella se detuvo y yo hice lo mismo. Mi mirada se agudizo derrepente - se fue de un dia para el otro sin decir siquiera adios pero luego nos enteramos que lo habián llamado nuevamente para ir al frente.

- Si tuve que irme - conteste casi en un tono frio carente de cualquier tipo de emocion.

Se hizo un pequeño silencio en el que sospechaba que aquella joven queria decirme algo más pero los pasos empezaron a sonar en el pasillo.

Me gire levemente para ver quienes venian y vi , mejor dicho la vi. La reina Ana de Austria venia acompañada de su pequeño sequito.

Su rostro apenas había cambiado , estaba un poco más redondo debido a que a pesar del corset , si es que lo usaba, se podía notar la pequeña panza que ya no se podía disimular. Se veia absolutamente radiante. Hasta susojos se veían con una luz especial.

Incline mi cabeza a modo de reverencia creyendo que ella simplemente iba pasar de largo pero no, su sequito se detuvo.

- Pero vean aqui , ha vuelto Aquiles de Troya ¿Está herido esta vez? -

- No, simplemente rasguños.
- le conteste a Marie de Hautefort

- Al igual que Aquiles ha sido usted demasiado rapido , esperemos que no tenga usted algun talon que lo haga caer.

- No, y si me da no caere - conteste con firmeza .

Ladee la cabeza de lado a lado pero volví a sonreirme, no iba a permitir que Marie volviera con sus chistes. Sabia que tenian su propocito.

- Le decia a M.D'artagnan que nos alegrará verlo de nuevo aqui.- intervino Motteville.

- ¿Se quedará ? - la voz de Ana de Austria se despego de los murmullos de las otras damas y movi la cabeza afirmando. Por más que no lo quisiera mi cuerpo iba siempre más rapido que mis labios cuando se trataba de contestarle a ella.

- Si, el capitan de Treville me ha ofrecido un puesto .- al ver sus ojos vi la pregunta , no necesito siquiera emitar alguna palabra que ya sabia que contestarle asi fuera que lo tendría que decir en palabras. - Volvere a quedarme por aqui, seré el segundo al mado asi que y aunque le pese a Marie, me veran seguido su majestad. - volvi a sonreir y las damas se rieron viendo a su compañera - podría haberme negado pero era demasiada la tentación de poder tener estas charlas con ustedes - dije moviendo mi vista hacia Hautefor y luego a Sylvie para guiñarle un ojo.

Sabia que aquellos gestos no iban a pasar desapercividos para ella, realmente me quedaba por ella e intetaba seguir creciendo para estar más cerca.

El revuelo empezo de nuevo. Pero aunque las damas comenzaban hacer sus preguntas sobre la guerra y sobre los lugares que habia ido  , Ana de Austria las hizo callar con un leve movimiento.

- Dejemos al señor D'artagnan que descanse entonces, sino se aburrira pronto de nuestra compañia y se volvera a ir.

Senti aquellas palabras como un doble mensaje y negue con la cabeza.

- Nunca podría de aburrirme majestad - conteste con una sonrisa e incline la cabeza.

- Felicitaciones por su nuevo cargo . Mis damas y yo estamos contentas de tenerlo de nuevo y por sobre todo Marie de Hautefort aunque no quiera admitirlo - ella me sonrio y senti un pequeño bufido.

Más no pude decir nada pues , luego de mi reverencia ella volvio a marcharse junto a sus damas.

Un poco más atras vi que iba Estela, iba ella a lo último del sequito. Ella sintiendo que yo la estaba observando se volteo a mirarme . Tuve aquellas ganas de ir y sacarla de ahí para preguntarle. Sospechaba que ella sabia todo. El resto de las damas podian sospechar un amor meramente platonico pero estaba seguro que no sabían la verdad, en cambio con aquella monja. Sospechaba que ella realmente sabia todo.

Baje la cabeza a modo de saludo y me gire parar irme. Quizas no ahora, no hoy pero mañana cuando estuviera en mi nuevo hogar empezaria a pensar como podría enterarme de los pormenores del estado de la reina.

Ahora podía irme a descansar sabiendo que si, me habia extrañado y si estaba feliz de mi vuelta.