lunes, 14 de marzo de 2016

Noche vieja, deseos nuevos.

Último día del año , en el que lo más optimistas piensan que las malas vibras se irán para dar paso a las buenas vibras. La realidad es que yo no creía demasiado en eso, realmente yo no creía en nada, seguramente por eso  Bazin, el lacayo de Aramis me decía que yo era la encarnación del mismo demonio. Tal vez eso si lo creía.

Seas como sea me encontraba en las tierras del gran señor de Du-Vallon, no le iba a fallar a mis amigos, había dado mi palabra de que me encontraría para estas fiestas aqui para pasarla con ellos tal como lo haciamos en los viejos tiempos.

- Señor ¿Dónde ponemos esto? - la voz de una jovencita llamó mi atención.



Miré hacia su dirección para ver que en sus manos llevaba una gran bandeja de plata, no podía ver que había allí dado que la comida estaba cubierta por un mantel blanco para que las moscas u otros bichos atacaran antes que nosotros.

- En la mesa, ahi cerca del vino - ordeno Porthos con una gran sonrisa en sus labios - ¡Ah! Josephine acuerdese que hay que traer la comida para el bebe, quiero que todo este perfecto para mi pequeño sobrino. El conde llegara pronto y todo tiene que estar en orden ¿Está todo listo no?

- Si , por supuesto señor - ella movio levemente la cabeza y me miró, me dedico una sonrisa la cúal correspondí tal como debía para no ser descortés - traere la comida para el bebe - agrego aunque sus ojos color avellana aún estaban sobre mi.


Hice un leve movimiento bajando mi vista para que ella prosiguiera, me gire para que mi vista volviera hacia la ventana, coloque mis manos detras de mi espalda tal cual lo hacía cuando estaba de guardia en el palacio.

Escuche como la puerta se cerraba y sentí aquella mano grandota sobre mi espalda. Un gran palmazo sobre mi omóplato que resonó en la habitación.

- Es linda ¿no? - la sonrisa de mi amigo hablabá por si sola, parecía que sus ojos se divertián aún más y que aquella picardía tenía  un porque. Él nunca hablaba por hablar menos de mujeres - podrías disfrutar aún más esta noche de festejos, total no creo que ella te diga que no. Tienes tu encanto bandido - la mano de Porthos golpe mi estomago haciendo que me encorbara levemente

- Porthos , yo ... - comcence a decir un tanto incomodo


La puerta se abrió bruscamente y un Aramis entró con toda aquella energía que a veces el religioso tenía. Dejó su sombrero sobre la mesa y tomó la botella de vino que estaba sin abrir. A simple vista parecía estar bastante molesto. No era energia lo suyo sino rabia.

- Mujeres - suspiro mientras el grandote se acercaba a él para abrazarlo

- La creación más divina que tú Dios hizo - habló Porthos mientras abrazaba a Aramis - ¿Qué ocurre con ellas? ¿Ahora que te hicieron?

- Que son un dolor de cabeza - el futuro obispo me miró y yo le dedique una pequeña sonrisa torcida - ¿No es verdad D'artagnan?

Alcé una de mis cejas y me sonreí de costado sin saber exactamente de que lado ponerme, Aramis tenía razón eran un dolor de cabeza . Ana de Austria era mi propio dolor de cabeza personal pero sin duda era la creatura más hermosa del mundo

Porthos me miro tomandome del cuello y nego con la cabeza, hizo aquel gesto que hacía para decirme con los ojos que nuestro amigo estaba diciendo puras payasadas de nuevo.

- Este mozalbete de aqui tiene suerte con las mujeres, él les debe dar dolor de cabeza. Porque es así Aramis, dolor o no , son lo más bello del mundo. El vino y las mujeres, eso es el mundo para mi así que si vas a decir algo encontra piensalo.

- Dejá que el gascón hablé por si solo, porque estoy seguro que ahora que es guardian personal de la reina, rodeado de tantas mujeres y de esas mujeres estoy seguro que debe tener dolor de cabeza ¿no? - Aramis me lanzó una mirada tan severa que sentía que debía decir la verdad.- ¿No?

- La verdad es que ...

La puerta se volvio abrir para dar lugar al señor conde de La Fere con el pequeño Raul en los brazos. El dueño de casa me soltó el cuello para ir con paso apresurado hacia donde estaban los recien llegados.

- Pero mirá quien llego, el bebe más hermosa del mundo.- Porthos tomó a Raul y miró a al religioso con una sonrisa amplia, la alegría de nuevo en su cara  - y ellas nos dan esto y tú quejandote. Dile Raul al tio Aramis que es un amargado, eso le pasa por hacerse el cura

Como no podía hacer otra cosa , nuestro amigo puso los ojos en blanco mientras que el conde intentaba buscar una explicación a aquella conversación.

- Discusiones teólogicas - le susurre al señor de La Fere

La cena comenzo con la normalidad de siempre, no había ninguna duda de que Porthos era un gran afitrión. No había rastro de tristeza en él sino toda aquella felicidad que se lo comía y que gracias a Dios solo él podía transferir como nadie.

Los animos se calmarón, ya no habían discusiones y si llegaba haber algún tipo de altercado terminaba con un señor Du-Vallon brindando por todo y un Aramis que tambien tomaba vino a la par de su mejor amigo. Realmente en esta noche todo era bueno para brindar.


- Ya Athos ha tenido un hijo, ahora solo falta que nosotros tres tengamos los nuestros porque esta amistad no puede terminar con nosotros - Porthos se paró acercandose al bebe que dormia a pesar de los gritos en una cuna improvisada a un par de metros del conde -  Yo te daré un primo con quien hacer travesuras - susurro al bebe tomando su con dedo meñique la mano de este

Se hizo un silencio en el que todos observamos aquella escena.

Aramis se paro colocando ambas manos en los bolsillos de su pantalon mientras iba avanzando hacia el gran obelix.

- ¿Y si tienes una niña?

- Y si tengo una niña, pobre de ti Raul que la toques - la voz de Porthos casi que sonaba amenazadora pero aquello no impidio que el resto denosotros nos rieramos. Nos podiamos imaginar aquella escena. un Porthos corriendo a patadas a cualquier muchacho que quisiera acercarse a su pequeña niña.

- ¿Aramis piensas dejar la iglesia y tener hijos? - pregunto el conde con una pequeña sonrisa, juraba que él sabía mejor que yo aquella respuesta.

- Aramis no necesita dejar nada, si tiene dolores de cabeza con mujeres no es porque solamente escuche sus confesiones - agrego Porthos volviendo a su puesto.

- Mi único camino es la iglesia y no me he desviado desde que he entrado 

Los tres nos quedamos mirando ninguno podía evitar aquella sonrisa complice, bien por el futuro obispo si es lo que realmente quería hacernos creer pero nosotros quizas sabiamos algo más, como su amistad con madame Chevreuse.

Aramis nos miró molesto e inflo su pecho para erguise.

- ¿ Y tú D'artagnan?

- ¿Yo? - lo miré alzando una de mis cejas y luego de quedarme en silencio por un buen rato me encogí de hombros - realmente nunca he pensado nisquiera en casarme. No por ahora - hice una pausa para tomar del vino que estaba sobre la mesa.

Las doce se habían hecho escuchar con aquel gran reloj de pendulo que tenía el señor de la casa. A las afueras por la ventana se podía ver como en la finca de al lado se lanzaban los fuegos haciendo que el cielo por un momento se iluminara de amarillo.

- Feliz año nuevo viejos  - grito Porthos brindando con una botella de Oporto que choco con mucha energia contra el jarro de metal que tenia Aramis en sus manos. - porque... porque este año sea un nuevo año para todos nosotros...mejor obvio que mejor y que las hermosas mujeres que lleguen a nuestras vidas nos den hijos 

Aramis se echo a reir mientras chocaba su jarron y yo brindaba con Porthos. No sabia si exactamente era lo que quería para mi año nuevo.

- Para los que no tengamos hijos este año , deseemos que vamos hacer de este mundo un mejor lugar porque es lo que Dios quiere -  agrego en voz alta Aramis.

- Amén - contestamos los tres al unísono antes de volver a chocar nuestras copas y tomar.

Porthos tomo aquello como una nueva invitación para tomar hasta que el higado le dijera no más mientras que un cauto Conde tomaba, para mi era algo asombroso de ver. Antes , tan solo unos meses antes Porthos y Athos hubiesen estado haciendo una competencia haber quien de los dos duraba más pero ahora, el conde era un hombre totalmente nuevo. Me sonreí de costado, Raul le estaba dando vida a este grupo aunque Du-Vallon no necesitaba mucho empuje para tomar.

El vino estaba haciendo estragos en mi, podía sentir como todo se comenzaba a mover a mi alrededor pero a pesar de todo eso aun pensaba en ella. ¿Cómo estaría celebrando?

- Voy a retirarme, Raul necesita que este atento a él y si sigo despierto temo no escucharlo - habló el Conde levantandose de su lugar.

Me llevé la mano a la cabeza , era mi hora de retirme mientras podía fingir que todo estaba absolutamente bien.

- Yo igual - bostecé para disimular mi alcohol en sangre - no tengo que cuidar a nadie pero vengo de unos dias largos de guardia y quiero aprovechar para dormir 

- Oh si claro para dormir - Porthos se volvio a reir y me guiño un ojo . - saludame a tu bello sueño- hizo una pausa en la que se paro un tanto tambaleante - espera yo me iré por mi sueño tambien.

Cerre los ojos llevandomé una de mis manos al entrecejo mientras suspiraba. No podía decirle que no, menos en el estado en que se encontraba. No por mi sino porque ya me veía escuchando sus palabras.

- Buenas noches y que terminen bien la noche - dijo con total simplesa el conde mientras se marchaba con Raul en brazos y dejaba la puerta abierta.

Yo lo seguí apenas unos pasos detras de él aunque mi camino se deviaba a los pies de la escaleras.

Me costaba verme así, decididamante yo no era un hombre que estuviera pensando en tener un bebe en los proximos diez años por lo menos. Tampoco era un hombre para tener un familia si eso me iba a distraer de mi carrera militar. El mundo era demasiado dificil.

Subí las escaleras con paso tranquilo, sentía el sueño. Necesitaba dormir , el cansancio ,el sueño, el dolor en el cuerpo sumado al vino de Oporto dulce había terminado por rebentar todo mi ser.

Sentí el choque de un cuerpo contra el mio y baje la vista para ver con quien me había chocado.

-Disculpe señor -

En la oscuridad de la noche pude reconocer su rostro. Sus ojos avellana y unas mejillas que invitaban apretarlas con los dedos pulgares adornaban su hermoso rostro.

- Disculpame a mi - conteste con una sonrisa - Jo ...no la vi - termine de subir el útlimo peldaño de la escalera y me hice a un lado para dejarla pasar.

-...- ella me miró de una manera significativa. La luz que apenas entraba por la ventana dejaban que me invitaba tal cual lo había hecho en la sala frente a Porthos - ¿Se le ofrece algo?

La voz de mi amigo resonaba en mis oidos , era un "Adelante D'artagnan, ve". Mi cuerpo impulsado por el vino tambien iba hacia ella, pero había algo , algo había dentro de mi que me detenia. Esto no era tan facil como antes. No era Porthos ó Aramis pero tenía las mismas noches largas que ellos.

Me mordi el labio inferior , tenía que sacarla de mi cabeza y tal vez un clavo sacaba otro clavo.

Mi mano se alzo para tocar su mejillas con delicadeza. Mis ojos se posarón nuevamente sobre los suyos mientras que me sonreía de costado

- Tal vez - conteste en susurro con aquella voz aterciopelada que usaba cuando estaba intentando ir hacia alguna mujer. Ojala a veces fuera Porthos, todo sería mucho más facil para mi.

Me incliné para besar sus labios con bastante sutileza, con un poco de inquietud y nerviosismo. Aquello podía tener varias interpretaciones pero la realidad era que no estaba muy seguro si todo aquello estaba bien.

Sus labios atraparon los mios con ternura mientras que una de sus manos agarraba el cuello de mi camisa para atraerme más a ella.

Simplemente me deje llevar por ella, su cuerpo iba guiando al mio por el pasillo de la casa mientras que nuestros labios se iban encontrando con bastante intensidad y pasión. La necesidad iba creciendo en mi cuerpo con cada segundo que iba pasando

Josephine se separó de mis labios para poder abrir la puerta de un dormitorio, no era el mio y tampoco estaba seguro que fuera la de ella.

Ella entro y yo me quede parado alli , debajo del marco de la puerta mirandola.

Aunque las necesidades fueran creciendo en mi cuerpo había algo más que se iba apoderando de él.

- Señor ...- habló ella mientras desnudaba uno de sus hombros.

Mi cuerpo estaba allí fijo en la puerta sin poder moverme.  Sus gestos me invitaban a entrar pero yo no podía ir hacia ella. Con todo el alcohol que había en mi cuerpo y no era capaz de ir hacia ella.

Cerre los ojos y suspire, negué con la cabeza. No podía hacerle esto ni a ella ni a mi. No era justo para ninguna de las partes.

- ...Esta mal - dije por fin cuando volví a tener poseción de mi - Esta noche, tal vez otro dia sin que el alcohol me este pegando  - me disculpe y antes de que ella pudiera decir algo cerre la puerta de aquella habitación.

Comencé a caminar hacia atras y a los pocos segundos estaba bajando las escaleras con rapidez.

Sin darme cuerpo me lleve puesto a Aramis quien al verme me de brazo.

- ¿Qué ocurre? - preguntó él y alzo la vista hacia la cima de la escalera.

- Nada, me he acordado de algo tengo que volver al palacio .- conteste rapido sin pensalo

Aramis hizo que me corriera hacia un costado para que dejaramos pasar a Josephine , quien al pasar por nuestro lado me dedico una mirada que hizo que yo bajara la vista al piso.

- ¿D'artagnan estás bien? ¿Qué ha ocurrido?

Espere a que la muchacha saliera de la casa y alce de nuevo mi vista hacia mi amigo.

- Qué las mujeres son un dolor de cabeza.- hable por fin - tengo que volver al palacio

Aramis me impecciono bastante antes de soltar mi brazo.

- No estoy muy seguro de porque te quieres volver al palacio pero lo mejor será es que te marches en la mañana , miraté ahora estas un poco alterado y has bebido demasiado.

Baje de nuevo la vista y asentí con la cabeza, tal vez tenía razón él. Correr hacia ya no era lo mejor en este estado quizás mañana más tranquilo las cosas fueran total diferentes.

- Bien - sonrei de costado - buenas noches.- volví a suspirar y me gire sobre los talones para volver a subir las escaleras.

Me iba a la cama con una sola cosa en la cabeza. La amaba y la deseaba más de lo que realmente me podía haber imaginado.