sábado, 27 de febrero de 2016

D'artagnan's Love : Casi ingles

Athos siempre me había dado consejos útiles en situaciones quizás no de las más optimás, por ejemplo una de esas noches en las que la bebida tomaba poseción de su cuerpo, me había dicho que las primeras semanas de un enamoramiento eran fundamentales, que ahí uno realmente podría decir si estaba enamorado o simplemente era una especie de estupidez pasajera.

En resumen lo que él me había querido decir que si veía por dos semanas a una muchacha y me "enamoraba" , la única manera de saber si era amor y no otra cosa era dejarla de ver la misma cantidad de tiempo en la que me habia tardo en enamorar, si lo pensaba era como una de esas ecuaciones matematicas.

La noche de navidad luego de que se cumplieran tres semanas de estar en la guerra había asumido que realmente lo que sentía por la reina no era devoción, no era un amor platonico ni tampoco era algo vinculado con Constanza. Estaba enamorado de la mujer de la que no debía ni podía enamorarme.


Di un gran suspiro la cabeza me iba a explotar y lo peor es que la guerra no me estaba ayudando, cuando estaba en acción , mi cabeza pensaba en como mantenerme vivo y como ayudar a quienes estaban más cerca pero luego cuando cada uno volvía a su trinchera , ella volvía a mi cabeza.

- Irás a Burdeos -

Con esas simples palabras habia pasado de estar en el limite de Flandes, peleando en el norte del pais y de un momento para otro ya estaba en mi provincia , al sur .

La verdad era que no se estaba mejor en ninguno de los dos lados, por esas cosas que tenía la vida me había enterado que Armand, mi amigable compañero de guardia había muerto. El cardenal tambien estaba perdiendo a sus hombres cosa que estaba más que seguro que no le haría para nada feliz.

Pero eso no quedaba alli en Burdeos, para mi mala suerte dado que tenia mis planes de fin de año, había pensando e ir a pasar fin de año con mi madre , mi estadia en la capital del Guyena habia durado una semana .

- "Vuelves a Paris, ordenes del cardenal". - había leido en la carta que M.Treville me había enviado unos tres días atras.

Tal como me habían pedido ahora me encontraba atando a mi caballo en la caballerisa del palacio de Saint German en donde para mi suerte o mala suerte aún estaba ella.

- Es bueno verte de nuevo M.D'artagnan - me hablo una de las cocineras con una sonrisa, la muchacha era joven , rubia , de ojos oscuros  y una figura muy agradable para la vista.

- Me alegra tambien volver - dije con una sonrisa aunque no estaba tan seguro si realmente estaba feliz de volver aquel palacio más si mis sospechas eran ciertas. -...- alce mi vista para verla y preguntar que era lo que habia ocurrido debido a que algunos rumores sobre la fiesta de navidad habían llegado a mi pero me quede en trance sin decir nada.

Ella me miró con una sonrisa , me sonreí de costado dado que sus ojos estaban pozados en mi cabeza y si , Burdeos me habia dejado un lindo regalo, una cicatriz cerca de la ceja, una mas arriba de la frente y mi pelo corto. Estaba a un paso de volverme ingles , con el pelo así y la barba más crecida debido al frio que hacia en está época.

 - Escuche lo de Armand - volvio hablar ella con cierto grado de tristeza - era un buen hombre.

Baje mi mirada hacia mis manos y moví la cabeza.

- Si , una lastima - conteste sin decir que más podía decir.

Me había pasado tres semanas junto a él y al ser del bando del cardenal mucho no había hablado, pero al enterarme de su muerte su cara habia venido a mi mente, no de cualquier momento sino de cuando me habia dado la carta de M.Treville. Quizás su cara larga era porque tambien le había tocado irse.

Miré hacia el reloj , hoy era mi noche libre , había llegado recien y aun me tocaba hablar con los nuevos hombres para ver que horarios me tocaba a mi. Quizás lo que más me convenia era que me tocara en la mañana así la brecha entre nosotros , entre ella y yo crecía.

- Si me disculpas tengo que acomodarme - hice un leve movimiento con la cabeza y tome mi bolso de cuero en donde tenía mis cosas para echarmelo al hombro.- buenas noches Adele

Con mucho cuidado entre al palacio por la parte de servicio, las cosas parecian que no habia cambiado demasiado desde mi partida hacia un mes, la única diferencia era que cada tanto se podía ver los adornos navideños. Un reno, algo rojo, las flores nevadas ó algo de ese estilo.

Entre mi habitación en donde estaba un joven, de no menos de 16 años , flaco , de cabellos oscuros un poco rizados y ojos claros, como diría Porthos un mozalbete.

Me sonrei de costado. Realmente las bajas debían ser muy grandes para aceptar espias tan jovenes,yo cuando habia llegado a Paris recien tenia 18 años, dos años era dos años.

- Soy D'artagnan - dije dejando las cosas en la cama que parecia estar desocupada.

El joven se levanto rápido de la cama e hizo un gesto. Un pequeño saludo que hacian los mosqueteros más jovenes. Me sonreí , ¿Él había sido mi remplazo?

- Andre señor - contesto con firmesa

Me acerque a el y palmee su hombro, él estaba intentando darme una buena impresión. Por un momento me recordo a mi cuando había llegado a Paris, siempre intentaba dar una buena impresion aunque me había ganado mis amigos por estropear esa impresión.

- Tranquilo , Andre 

Antes de que pudiera contestar algo la puerta se abrió dando lugar a Oliviere , otro hombre que respondía al rey pero no servia a los mosqueteros sino a otro escuadron.

- Te toca - dijo tirando la espada en la cama y luego el sombrero - esas mujeres, yo no se como aguantare otra semana aqui ...menuda suerte la que has tenido. Yo que tu me hubiese quedado en la guerra, hasta sin paga - murmuro Oliviere mientras comenzaba a sacarse la chaqueta.

- Si - solte más por algo mecanico que por estar de acuerdo.

Vi que Andre estaba por tomar su espada y quizás era mejor que yo volviera a mi puesto, mi cuerpo estaba cansado casi no había dormido en los últimos dias pero ya me recuperaría en la casa de Porthos en su fiesta de fin de año.

- Iré yo Andre, quedate - me apure a tomar mi espada - mañana en la mañana puedes tomar la guardia tú, eres joven y estoy seguro que te costara menos en la mañana

El joven miró al otro hombro como buscando una respuesta , la cual fue dada con un simple movimiento de cabeza.

- Estan en el salon , ese en la que siempre estan - Oliviere me miró y se sonrio - espero que te dejen dormir a Andre no lo dejaban.

El muchacho miró hacia abajo avergonzado pero yo simplemente me sonreí , yo sabia como eran aquellas damas capaces de hacer que cualquier se sintiera mal, hasta el más experimentado de los hombres.

Estoy seguro que algo podré hacer - dije antes de cerrar la puerta con cuidado.

Los ojos se me cerraban un poco , estaba cansado pero el impulso de volver a verla, de tal vez robar un segundo a solas con ella sacaba de mi fuerza que no sabia de donde salía.

Estaba llegando a la sala cuando en el corredor vi que estaba Marie Hautefort junto a Motteville, ambas reían parecía que estaban planeando algo, seguramente algo contra el pobre de Andre.

- Buenas noches , ladies - hable y las miré con una sonrisa.

Ambas se voltearón y se llevarón un gran asombro cuando se dieron cuenta que en efecto no se trataba de Andre , sino de mi , el gascón como me habían apodado.

- ¿Qué ocurre? - pregunté sin perder la sonrisa - Andre estaba algo indispuesto y como he vuelto pense que tal vez podría cubrirlo  yo ¿No les molesta no?

La dos damas se volvieron a mirar , Motteville me dedico una sonrisa, parecía que mi ausencia había venido bien , ahora ella parecía no molestarle del todo mi presencia , lamentablemente no podia decir lo mismo de Hautefort quien aun conservaba en su mirada cierto dejo de picardía hacia mi.

- Tenía entendido M.D'artagna que había ido a Flandes no a Inglaterra - dijo indicando hacia su cabeza. Era una clara alusión a mi nueva apariencia. - Está a un paso de que lo acepten en en la corte de Enrique VIII ó espera eso ya está pasado de moda ¿Dondé quedo su bigote?

Alce una de mis cejas debido a que mi nuevo estilo no fue por revolucionar nada, estaba de mas decir que los hombres en su mayoria usaban el pelo largo y el bigote, a menos que fueran hombres más mayores o de letras , ellos se dejaban la barba pero aun conservaban su pelo largo.

- El bigote desaparecio con el frio, mucho frio cerca de Flandes y bueno el pelo desaparecio cuando al cirujano se le dío por cortarme el pelo para que la herida no se infectara. Nunca debes dejar que el cirujano sea tu peluquero, no son realmente muy buenos.

- Lamento lo de vuestra herida - dijo Motteville apenada antes de mirar hacia el reloj, era a un una niña tan joven y era de la más amigas de la reina. Sin duda era una cosa de union española, su madre al igual que la reina eran del mismo país.  - iré avisarlas a las damas que ya es hora de dormir.

Asentí con la cabeza como una pequeña reverencia antes de que se marchara , me gire sobre los talones pensando de que Marie iba a seguir a Francoise pero me equivoque.

- Creo que usted es sordo caballero - madame de Hauterfort me miró fijo , con aquella mirada de advertencia.

- ¿Por qué? - pregunte con total inoscencia aunque en el fondo sabía lo que iba a venir asi que me acomode para mirarla mejor - ¿Usted me ha dicho algo ? Que yo recuerde su pregunta por mi pelo y bigote ha sido respondida señora.

- D'artagnan , creo que es un hombre que sabe muy bien las cosas que han pasado en la corte desde que llego, me refiero desde la época de Buckigham , sabe como es la situación entre los reyes y ahora al igual que otros hombres intenta acercarse a la reina dedicandole sonrisas, miradas y rosas. - hablo ella muy segura en un tono bajo pero ahora más amenazador mientras se acercaba a mi - Cuando se fue le dejo un pequeño presente. ¿Qué es lo que pretende?

-Nada - conteste con firmeza - yo no pretendo nada , ella es mi reina y yo simplemente soy un caballero. No soy un espia del cardenal, sino un amigo como lo fue Constanza

Nos quedamos en silencio pero ambos mirandonos fijamente como si se tratara de un  juego de ajedrez.

- Madame, usted al igual que yo daría mi vida por la reina. - agregue antes de separme.- no debe por que preocuparse.

Los pasos se escuchaban cerca y si ella ó Motteville se habían enterado de la rosa había sido por algún descuido mio. Quizás no había sido muy inteligente en dejarle la rosa roja en la capilla a la que iba a rezar.

La puerta se abrió justo en el momento en el que yo me apoyaba en el marco de la ventana.

Ana de Austria aparecio en el corredor junto a sus damas de compañia, estaba usando un vestido de color azul oscuro con uno que otro detalle en dorado. No era un simple vestido para mi vista, quizás no sabia demasiado sobre costura de alta gama pero ese parecia más un vestido para alguna ocasión especial.

Sentí un pequeño pinchazo en pecho , un sentimiento que no había experimentado antes.

Baje la vista mordiendome el labio superior en señal de respeto al sentir que su vista se posaba sobre mi persona. Los pasos de las demás damas se apagaron , lo cual hizo que volviera a levantar mi vista para ver que era lo que estaban haciendo.

Lo primero que me encontre que llamó mi atención fue una dama, no era cualquier dama, sino se trataba del amor prohibido del cardenal ó bien podía ser que "eso" simplemente fueran rumores. En cuestion la dama se trataba de madame de Chevreuse , y hasta por donde yo tenía entendido estaba exiliada. Sin duda que Ana de Austria jugaba con fuego, si el cardenal supiera de esta sola presencia aqui sería un dolor de cabeza para la princesa española.

Pero aunque el sequito se detuvo  y su mirada estuvo en mi un segundo , todo parecía un poco diferente a lo que yo recordaba.

Sus ojos azules me decían algo que aun no podía decifrar. Unos hermosos ojos que me daban señales

Pero antes que alguno de los dos pudiese decir algo, madame de Chevreuse le dijo algo en el oido y volvieron a caminar hacia los aposentos reales. Ya no iban todas, sino que solamente era ella, madame de Chevreuse y Hautefort. El resto camino cada una hacia sus respectivos aposentos.

Suspire pesadamente sentandome en mi silla, sonreí ante aquel pensamiento, no era mi silla, nada de lo que había ahi podía ser mio nisiquiera el amor que sentía por ella. Quizás Athos tenía razón, estas semanas separados no habían hecho más que demostrarle a ella que no habia nada entre nosotros ó tal vez solamente era yo el que había sentido sentimientos reales aunque ¿Por qué las damas venían hacia mi para aclarar ciertas cosas? Realmente no tenían demasiado sentido.

Coloqué mis brazos por arriba de mi pecho mientras dejaba caer mi cabeza hacia un lado, presentía que la noche iba a ser larga y mi cuerpo no lo iba a resistir.



* * * *

- D'artagnan 

Aprete los ojos con un poco de fuerza, estaba tan dormido que realmente no tenía ganas de abrir los ojos.

- ¿Si? - pregunte con pereza mientras abría los ojos con bastante lentitud, me costaba ver de quien se trataba debido a que aun no lograba enfocar bien mi vista debido al cansancio que aún tenía mi cuerpo - ¿Qué ocurre? - cerre un ojo para lograr ver que se traba de Motteville junto a Sylvie.

Fue un silencio largo , tan largo que empezaba a preocuparme de que algo malo hubiese pasado mientras yo habia caido en los brazos de morfeo.

- ¿Le ha pasado algo a su majestad? - pregunté bastante alarmado incorporandome en la silla.

Ambas damas negaron con la cabeza.

- Es que ...- Sylvie parecia algo nerviosa mientras que Motteville miraba hacia la alcoba real. - Podrías acompañarnos a mi habitacion - agrego en un tono más timido

Al escuchar aquella invitación me sentía bastante sorprendido, mi cara lo decía todo.

- Yo tengo que hacer guardia - fue lo primero que salio de mis labios.- Yo no...

No era un excusa muy creible luego de que me encontraran durmiendo pero era la realidad. No podía dejar el puesto a menos que su majestad me llamará ó me dieran un mensaje muy importante. Ordenes eran ordenes.

- Sólo son cinco minutos , es  importante ...- mademoiselle Motteville se acerco más a mi - asunto de estado.

Las mire a ambas , seguía sin estar muy convencido sobre si podía abandonar mi puesto pero podian ser dos opciones: la primera era que me estaban engañando y que esto era algún tipo de juego, si al pobre de Andre sufria con su guardia por algo debia ser . La segunda opcion podría ser que aquellas palabras fueran reales y que tenían algo que decimr aunque si era un asunto de estado ¿Por qué me lo decían ellas y no la reina?

- De acuerdo  - conteste parandome y luego haciendo un pequeño ademan para darles a entender que las seguiría hasta la habitación de cualquiera de las dos.

Ellas entraron y Sylvie me invito a pasar dejando la hoja de la puerta abierta. Con cuidado entre y cerrando la puerta sigilosamente dado que por lo visto ellas no querían ser descubiertas.

Sylvie parecía algo nerviosa, como si ella fuera la del secreto aunque Motteville era la que se movia por la recamara de una punta a otra.

Sin decir nada me apoye contra la ventana y me cruce de brazos para esperar que alguna de las dos se animará a hablar sobre aquel asunto de estado.

El silencio era tan grande que podía sentir el pendulo del reloj.

- Yo me siento muy apenada - comenzo a hablar Sylvie - pero creemos que no esta bien, quiero decir, ambas somos muy devotas a la reina, ella es nuestra amiga pero se ha dejado influenciar por madame de Chevreuse

La miré un tanto extrañado porque no entendía muy bien de que iba todo eso. ¿Acaso era que me iban a contar algo para traicionar a Ana de Austria?

Instintivamente sacudí la cabeza cosa que llamó la atencion de las dos mujeres y suspire pesadamente. Aunque lo intentara evitar terminaba metido en estos secretos.

- No logró entender muy bien a que se quiere referir - movi mi mano invitandola a que siguiera con su relato. - ¿Yo en que podría ser util?

Ellas se volvieron a mirar y esta vez fue mademoiselle Motteville quien parecía que iba a tomar la palabra.

- Eres leal a la reina, podrías haberla delatado con el rey ó el cardenal por lo que viste aqui tu primera noche - ella hablo mientras dejaba de caminar para tomar asiento al lado de Sylvie - Yo sé que su majestad te tiene estima, por lo que haz hecho en el pasado y porque ahora ...- hizo una pausa larga mirandome de manera significativa - eres su "amigo" - dijo en un perfecto español -Necesitamos hacerle ver que el plan de madame no es muy bueno y que podría ser perjudicial para ella. Tú eres el único que esta afuera del circulo al que le tiene estima, ella sabe que estas aqui para informar al rey y el cardenal.

Levanté mi mano para llevarla hacia una de mis cejas y suspire , me estaban pidiendo algo absolutamente ridiculo ¿ Cómo iba ir yo hacia la reina a darle consejos? ¿Quién era ahí? Por mucha estima que Ana de Austria podría tenerme , estaba seguro que aquello no iba alcanzar para que la hiciera desistir sobre su plan.

- Entiendo que el asunto en cuestión es bastante serio pero ...- volví hacer una pausa y miré hacia Motteville para que fuera ella quien me contestara la pregunta . - ¿De que se trata dicho plan?

La dama y amiga de la reina suspiro de tal modo que daba a enteder que había hecho una pregunta bastante dificil de responder.

- Si yo no se de que se trata no puedo ayudarles ...- agregué para que la dama sintiera que debía decirmelo y no me fuera a esquivar.

- Prometa que no dirá nada - ella me miró y yo le devolvi aquella mirada haciendo un leve movimiento con la cabeza - Madame de Chevreuse le ha insistido a su majestad que la única manera que tiene para volver a la corte y que su cabeza no este en juego es dandole un hijo al rey...- se detuvo buscando con mirada algo que parecia no estar en la habitación. - El asunto de las cartas españolas es muy critico y ha empeorado la situación. Lo único que la salvaría sería un heredero....un heredero a cualquier precio ¿entiende?

Mi vista se agudizo, realmente no estaba entendiendo muy bien a lo que se referia asi que me despegue de la pared en la que estaba apoyado y di un paso hacia ella con mis ojos curiosos porsaber exactamente lo que me queria decir.

- Un heredero a cualquier precio ¿Quiere decir que ...? - alce mi ceja para presionarla levemente.

- Que madame se le ha ocurrido que si el rey no puede ser un esposo para ella otro hombre ocupara aquel puesto en la vida de la reina por eso mismo usted ha visto salir a M.Francois de su habitación.

Mi boca se abrio levemente entendiendo realmente el significado de todo aquello, trague saliba sin poder evitarlo y llene mis pulmones de aire.

- Si el rey se llegará a enterar de que la reina ha tenido amantes por sugerencia de Madame de Chevreuse esto podría ser una guerra total, usted recuerda la epoca del duque - Motteville se veía bastante afectada, a pesar de que ella no habia vivido en aquella época parecia que su madre le habia contado todo lo referido aquellos años.

Sentí como mi cuerpo levemente se tambaleaba, me estaba enterando de algo sumamente peligro para todos hasta ponía en riesgo al pais. Si el hermano del rey se enterase de esto podia ser una declaración de guerra entre los hermanos y llevar a Francia a una guerra civil ó lo peor de que el duque de Orlands fuerá el proximo rey. Aunque de todas maneras si no había un heredero pronto España e Inglaterra vendrían por nosotros.

- Yo ...- comence hablar algo temeroso -   ... - me mordi el labio superior arrancandome un poco los pelos de la barba - Intentare hablar con la reina aunque si ella no las ha escuchado a ustedes no creo que lo haga conmigo pero en fin - suspire pesadamente.- Volveré al trabajo.- hice una pequeña reverencia con la cabeza y me dispuse al salir.


Tomé la puerta para abrirla y estaba saliendo cuando sentí una mano sobre mi brazo.

- Yo creo que tú puedes hacer que ella entre en razón, te mirá de una manera distinta a la que mirá a otros hombres. Lo oculta muy bien , pero se que es asi ...- me susurro Motteville al oido.

La mire tragando saliba , sus palabras decían más de lo que cualquiera otro podría haber escuchado y asentí con la cabeza sin saber exactamente si eso me daba pie poder ayudarla realmente ó querer irme para no empeorar las cosas.

Salí de la habitación con el corazón en la mano sin saber que hacer. Camine hacia la silla que se encontraba al lado de la ventana y me sente. Me esperaban largas noches si es que el heredero no llegaba pronto.