sábado, 27 de febrero de 2016

D'artagnan Love: Almuerzo

A la mañana siguiente me desperte con ese dolor de cabeza que se tiene despues de haber bebido toda una noche.
Quizás había bebido demasiado y aquello, si aquello, habia sido un sueño inducido por el alcohol y el deseo.

Aquel juego del gallo ciego mehabia hecho perder totalmente la cabeza, había dado mi palabra pero ahora en ese momento lo mejor que podia hacer era irme. Debía irme del palacio antes de que terminara como algún otro cortezano envuelto en alguna intriga real que solo hace que se termine perdiendo en el olvido.

Estaba por levantarme de la cama cuando tres golpecitos secos sobre la puerta de madera llamarón mi atención.


- ¿Si? - pregunte mientras me levantaba y me colocaba para poder abrir la puerta.
- Tengo una carta para el señor D'artagnan. - escuche la voz de un hombre del otro lado.
Por un momento mi corazón parecio que se encogia por la adrenalina. ¿Tendría que ver con mi encuentro de anoche?¿Ó tal vez seria de parte del cardenal para que diera un nuevo informe?
- Un momento - pedi mientras terminaba de anudarme el cuello de la camisa.
Al abrir la puerta grande fue grande mi sorpresa al ver que se trataba de un mosquetero. Por lo visto mis miedos no estaban , si estaban bien fundados pero no llegaria con una carta.
- Gracias - hable tomando el papel entre mis manos.

Una vez que el hombre desaparecio volví a cerrar la puerta y romí el sello de mi capitan para leer el contenido.

" D'artagnan:
Su majestad la reina Ana de Austria me ha pedido especialmente que te mantuviera como su escolta mientras el frente no te necesitara. Le he prometido que intentaré manterner alli lo que más se pueda pero me temo que las bajas en Flandes van creciendo cada día más. D'artagnan no pierdas tú practica ni aflojes tus sentidos porque pronto te estare mandando al frente.
En otras noticias , Athos ha dimitdo de su cargo en los mosqueteros. Me ha perdido que te notificara de su decisión debido a que ha sido algo de un momento para otro. En cuanto sus problemas esten resueltos , te avisara" 

En aquel momento me detuve y no lei más. ¿Cómo podia ser posible que Athos hubiese renunciado a los mosqueteros si él amaba su profesión tanto como yo? Estaba seguro que me iba a enterar que habia pasado con mi mejor amigo mientras buscaba la manera de encontrarlo.
Di un gran suspiro y me guarde la carta dentro del saco.

Seguramente aquella fuerza mayor que habia movilizado a Athos a renunciar a su puesto tenía que ver con su familia, aunque ya no tenia ó por lo menos eso era lo que yo sabpua hasta el momento y si no era eso tenía que ver con sus tierras aunque aquello tampoco le preocupaban tanto desde que Lady de Winter lo había abandonado. ¿Qué podría estar ocultando Athos?

Tome del respaldo de la cama mi espada y me coloque el cinturón. Ya con eso podría ir hacia la cocina a ver que podría comer , si es que me dejaban robar algo antes de la hora del almuerzo.
Sali de la habitación cerrando la puerta con mucho cuidado, en cuanto pudiera le iba a enviar una carta al capitan para ver si él tenía alguna información para brindarme

- M. D'artagnan 

Escuche una voz femenina a mi espalda lo que me hizo que girará sobre mis talones.
No iba a ocultar que habia sido una sorpresa para mi encontrarme con Sylvie y Marie en el pasillo, era muy raro que las damas de compañia estuvieran por aqui.

- Bonjour - dije haciendo una pequeña reverencia con la cabeza. - ¿Cúal es el milagro que trae a dos bellas damas por aqui? ¿En que les puedo ayudar?

La más joven de las dos se sonrio y pero ambas mantuvieron su vista puesta en mi. Su ojos me decián que estaban allí por algo bastante serio.

- No me gusta ser una mujer que da muchas vueltas , asi que haremos de esta conversación algo amena y rapida para no aburrirte señor.
- No creo que puedan aburrime, asi que adelante - hice una pequeña seña para que me siguieran hacia los jardines.
- Temes que nos escuchen
Mire sobre mi hombro para ver que Sylvie miraba al suelo , parecia que Marie tenía mas información que ella.
- No ¿Por qué tendría que tener miedo? - pregunte intentando sonar natural
Madame de Hautefort me miró por el rabillo de sus ojos mientras bajaba los escalones que nos conducian al sendero de cemento que nos llevaba hacia la capilla.
- ¿Qué es lo que sucedio anoche? - lanzó ella sin tener la discreción de ver si había alguien o no a nuestro lado.

Frunci mis cejas y negue con la cabeza. Hice como si estuviera buscando algo en mi mente , algún tipo de recuerdo.

- Nada , por lo menos en el momento en el que yo hice guardia no paso nada madame.
Se hizo un silencio bastante incomodo , ella se detuvo y sentía la mirada fija de Sylvie en mi.
- Anoche alguien los vio

Se volvio hacer ese silencio pero en vez de que se volviera más incomodo me sonrei de costado.
La vista de la joven rubia que estaba mi lado me hizo suponer que ella había sido quien nos habia visto, estaba claro por lo menos para mi que Hautefort no habia podido ser. Ella y yo sabíamos que estaba ocupada en sus propios asuntos.

- Entiendo - dije totalmente calmado - Puedo saber mademoiselle Sylvie ¿Qué es lo que vio?
Ella se ruborizo , sus mejillas se habian tornado totalmente rojas y sus ojos claro en vez de mirarme a mi paso a mirar el piso como si allí estuviera la respuesta.
- Yo ...
-...- alce levemente una de mis cejas
- La reina ...-ella titubeo , no sabia si era por que mi o por mi insistente vista sobre ella.- Lo vi con usted, hablando muy cerca a las afueras de su alcohoba

Lade la cabeza sonriendome de costado.

- Si , anoche he hablado con su majestad. Desde que hago guardia en la noche , su majestad tiene la amabilidad de hacerme conocer algunas cosas - sonrei de costado - Ambos fuimos muy buenos amigos de una antigua doncella de ella, ambos la queriamos mucho y bueno, solo hablamos ¿Eso tiene algo de malo? - pregunte mirando a Sylvie.
- No, claro que no señor es que creí que ...- hizo una pequeña pausa mordiendose su labio inferior - que se estaban besando.

La mirada de Hautefort se hizo aun más intensa sobre mi y ello desvie mi mirada de la joven para posarla en los ojos de la amiga de reina.

- Ojala hubiese sido real ...- hablé con mi tono de voz suave, el más suave y aterciopelado que pude.
- Señor , no tiene que ...- Marie empezo hablar intentando frenar mis palabras pero eso no iba a ser posible.
- Al igual que muchos hombres en Francia me gustaria tener aquella suerte, su majestad es muy bella y yo siento una gran devoción hacia ella pero estamos en categorias diferentes. Está más que claro que ella tiene sangre noble y yo simplemente soy un gascón hijo de campesinos. - mire hacia la puerta en donde vi que venia una joven rubia , sino me equivocaba era una de las ayudantes en la cocina - Además y no se asusten ,el cardenal no lo sabrá, pero sé muy bien que su majestad tiene los ojos puestos en el "principe" Vendome. - hice una pausa mordiendome el bigote viendo como las damas se ponian levemente nerviosas
- El almuerzo esta listo - grito la joven acercandose a los escalones.

Levante mi mano para indicar hacia la puerta que ya ibamos e hice una pequeña reverencia hacia las damas que me estaban acompañando

- Su majestad las querra en la mesa , no creo que les guste que lleguen tarde - movi la cabeza antes de comenzar a subir las escaleras.

- M. D'artagnan - me grito mademoiselle Hautefort - tenga cuidado, quizas nosotras no vimos muy bien pero LaPorte o Estela podrían ver y usted podría tener un problema.- su voz se escucho con bastante arrogancia

Me reí al escuchar la amenaza.

- No se preocupe , lo que vieron no fue asi y en cuanto se quieran acordar no estaré aqui. El cardenal y su majestad enviaran a alguien más ...- le conteste a su amenaza y quizás me habia pasado pero no era bueno que buscaran mi lado malo. Yo no quería nada malo para la reina pero sus damas parecian ser bastante molestas con cualquiera que no sea de su circulo. Iba a tener que ser más amable hasta que Treville me rescara de ahí.

Al llegar a la cima de las escaleras y entrar nuevamente en el palacio por la puerta principal vi que pasa su majestad con su sequito de servidores.
Baje la vista , no solo porque debía hacerlo debido al protocolo sino porque lo de la noche anterior no me habia quedado demasiado claro, parecia aun un sueño dentro de mi y solo me estaba dando dolor de cabeza.

No iba a engañar a nadie lo que le habia dicho a Sylvie y Marie era cierto, ella , su circulo y las damas preferian al principe. De todas maneras él si tenía sangre de borbon en sus venas.
Cuando creí que ya habían pasado volví alzar mi vista para encontrarme que sus ojos claros se estaban fijando en mi. No me quedo otra que asentir con la cabeza pero por más que intente mantenerme serio una sonrisa se deslizo por mis labios hasta que sus damas, aquellas dos que faltaban pasaron por mi lado y volví a ponerme serio.

Fui hacia la cocina en donde el almuerzo paso en total silencio, bueno no del todo los chismes que venian de Paris iban y venian al igual que aquellas noticias que venian del frente.

Sentí una mano en mi hombro y me volte para ver que se trataba de la chica con el nombre Berenice.
- M.D'artagnan , le han traido esto para usted - me tendio una carta
- Merci Berenice - le sonrei de costado y tome la carta de sus manos.

Luego de eso ella se fue y me levante de la mesa.

"Querido D'artagnan
He vuelto a mis tierras, espero pronto vuestra visita o tal vez vaya yo a verte. Tengo que presentarte a alguien. Me gustaria poder decirte todo lo que ha ocurrido pero me temo que el papel no me alcanzara. En cuanto nos veamos , sabras todo
Atte
Olivier , Conde De La Fere"

Ya sabía en donde estaba mi amigo y parecia que tenia una gran noticia para darme.
El proximo viernes iba perdir permiso y me iria , por un dia podrían controlar a Armard.
Sali de la cocina y tome el pasillo que iba hacia el salon principal , esto era un gran palacio y sus paredes comenzaban a afixiarme un poco.
Cerre los ojos mientras me apollaba en la ventaba viendo los jardines. La nieve se aproximaba , el invierno estaba quemando los colores de las pocas flores que quedaban afuera.

- Creo que se está pareciendo a mi marido, se escapa de mi.

Escuche la voz de la reina y aquello me hizo girar. Me sentí un tanto culpable por sus palabras pero no dejaban de tener verdad

- Yo ...- hice una reverencia.
Ana de Austria se sonrio y se coloco a mi lado , viendo o intentando ver lo que yo estaba viendo. Por lo menos esa impresión me habia dado a mi.

- ¿Su sequito? - pregunte al ver que estabamos practicamente solos
- Alla afuera - apunto hacia el lado oeste de los jardines - he decidido venir por algo y al verlo pense que podia saludarlo...
Aquello sono tan dulce a mis oidos que no pude más que responder primero con una sonrisa pero las palabras de su dama de compañia estaban haciendo eco en mis oidos.
- Su majestad ...- hice una pausa alejandome de la ventana para no ser visto aunque a estas alturas seguramente alguien nos habia visto. - no ...
- Mis damas ya hablaron con usted ¿no? - ella nisiquiera se corrio de la ventana - es complicado vivir una vida encerrada en un palacio , mis amigos son amigos de mi esposo algunos, otros me defienden sin saber realmente lo que quiero y en la corta todos van corriendo a todos de mi lado sea por buenas o mlas intensiones. Esto solo es una jaula de oro.

Sentí pena , tanto que habia agachado la cabeza. Mis años en la corte realmente me habian mostrado que realmente pocos eran los que disfrutaban de su fortuna.

- Yo iba a decir que no estaba escapando de usted, solo que no soy bien recibido por sus amigos y amigas 

Ella me miro buscando en mis ojos si le mentia pero parecia que me habia creido y se alejo de la ventana para acercarse a mi.

- Eres mi "amigos" - me contesto con aquellos ojos desafiantes usando aquella palabra en su español natal - y serás bienvenido, despues de todo soy la reina ¿no?
- Si su majestad - le conteste con una pequeña sonrisa.- lo és
- Y como buen amigo no dirá nada delo que paso anoche ¿Verdad?
- Por supuesto que no su grandeza, dicen que los sueños para que se cumplan no se dicen y para mi fue un sueño. No se lo dire a nadie.

Ella se acerco peligrosamente a mi y dejo un beso en mi mejilla pero muy cerca de mis labios tambien.

- Entonces no se lo diga a nadie y nos veremos está noche - se alejo de mi con un paso casi sensual
- Hasta la noche majestad. - conteste con cortecia inclinando la cabeza.