domingo, 29 de noviembre de 2015

D'artagnans Love : Sentidos

La noche anterior me habia dejado con varias ideas nuevas en la cabeza. Quizas sentir a la reina tan cerca de mi habia hecho que mi imagación de gascón se disparará para cualquier lado.

Había tenido un sueño, un sueño bastante placentero pero me habia terminado por despertar porque lo yo queria, mejor dicho lo que mi imaginación queria no era posible. Ana de Austria era la reina de Francia y yo , yo solamente era un mosquetero.

Me sali de la cama a eso del mediodia, habia comido con el servicio del palacio debido a que mis otros dos compañeros uno se encontraba enfermo y el otro estaba de guardia.

A la media tarde como no encontraba que podía hacer hasta mi hora de relevo , pense que tal vez un paseo por los jardines del chatue no estaria nada de mal.

El pasto brillaba, eso solo podia decir que estaba en una zona en la que aun el agua no habia sido absorvida totalmente por la tierra.

Coloque mis manos detras de mi espalda mientras caminaba por el sendero que me llevaba hacia el sector oeste de los jardines.

El sol brillaba , no muy fuerte porque estabamos en una estación mas calida, no tan fuerte como el verano sumado a que la lluvia del dia anterior se había llevado la humedad, ahora había un viento frio que soplaba haciendo bailar a las hojas.



Estaba ahi , perdido en mis pensamientos, mi imaginación me llevaba a pensar en como besaba la reina. Sus labios con aquel color rosado oscuro me llavaban. Un estupido juego me estaba comiendo la cabeza y lo peor era, que seguramente para ella seguramente habia sido diversión.

- Shh , mas bajo que alguien nos puede oir.
- Pero...
-Shhh ...

Pude escuchar que una pareja no estaba muy lejos de donde estaba yo , me quede parado en el camino buscando con la mirada a esta pareja, decia pareja porque por las voces era un hombre y una mujer.

Parecia que se habian quedado callados , ya que no habia podido escuchar nada más. Volvi a mirar hacia donde creia yo que estaba la pareja pero al ver que no recibia ninguna señal volvi a caminar.

Cuando estuve lo suficientemente alejado de los arboles, volví a escuchar al par. Me sonreí de costado ya que lo más probable es que ellos pudieran verme a mi y yo no a ellos. De todas maneras a mi no me importaba quienes fueran, de algo podia estar seguro, y eso era que se trataba de una de las damas de compañia por la voz.

Llegue a una fuente , era redonda , tenia una pequeña estatua en el medio y el agua brotaba de la basija que se llevaba la figura entre tus manos.

Me sente en el borde hecho de marbol y meti mi mano mas por curiosidad que porque sintiera calor. La vida aqui era muy tranquila, no me gustaba para nada pero no podia cambiar de opinion , le habia dado mi palabra a la reina de que me quedaria aqui a pesar de todo.

- M. Dartagnan ...
Escuche una voz detras de mi espalda e instintivamente me pare como si el mismo Treville me hubiese llamado.

-Majestad - hice una reverencia - ¿En que puedo ayudarla? - pregunte bastante preocupado, se me hacia muy raro que estuviera alli y lo mas raro era que se encontraba sola - ¿Armad no esta con usted? ¿A caso ocurrio algo? ...

Era como si las palabras y las preguntas se me estancaran en la garganta.

Ella con aquella elegancia que tenia me sonrio y levanto su mano para hacerme callar, lo imaginaba.

Era muy tedioso tener a alguien que no hacia mas que bombardearla a preguntas.

- Lo siento - me excuse  un tanto apenado

- La verdad es que sali a buscar a una de mis damas ...- Ana de Austria me miro buscando algun tipo de respuesta pero yo solo le respondi con mi cara, simplemente movi mis cejas no podia ser de mucha ayuda. - Pero creo que mi dama no quiere ser encontrada , por lo menos no en estos momentos - ella hizo una pausa para tomar asiento sobre el marbol de la fuente.

- Pues , si no quiere ser encontrada lo mejor sería que su majestad volviera al palacio dado que tal vez dicha dama puede ser que vuelva pronto ....- sugeri mirando hacia el piso.

- Esta entretenida con un noble caballero - se sonrio de costado pero no era de felicidad aquella dulce sonrisa sino que estaba dibujada por la nostalgia.

- Estaban por los arboles de alla - levante mi mano indicando hacia una gran arbolada que habia cerca del sendero .

- ¿Entonces si los vio?
- Oh no majestad, no los vi - hice una pausa - ellos me vieron a mi y se ocultaron , no muy bien porque podia escuchar sus voces pero nada más. Puede estar segura que no tendre nada para contarle a Richeliue - por el gesto de mi soberana note que el nombre del cardenal la ponia un tanto erguida , como si estuviera a la defensiva - Como le dije , yo aqui estoy ciego y sordo

Ana de Austria me miro , esos ojos claro me miraron con mucha intensidad que tuve que abrir un poco mis labios para poder respirar. ¿Que demonios me estaba pasando? Ni Lady de Winter ni Constanza me habian hecho sentir asi tan ....confundido, si esa era la palabra.

- ¿Y sus otros sentidos ?
- Perdon - me excuse sin entender muy bien la pregunta.
- Si usted esta ciego y sordo ya ha perdido dos de los cinco sentidos asi que me preguntaba si por casualidad usted todavia poseé de los restantes.

Mantuvimos la mirada y me hizo sonreir , notoriamente no estaba ciego porque de otra manera no hubiese caido rapidamente bajo los encantos de la princesa española.

Mi cabeza busco, busco cuales eran los otros sentidos restantes y termine por negar con la cabeza. No veia muy bien porque la pregunta de su majestad.

- Creo que si , el resto de mis sentidos aun los poseo majestad.

Estaba apunto de decir algo más cuando vi a Madame de Hautefort caminando con una sonrisa en los labios.  Parecia que cada vez que podia tener un poco más de interacción con la reina venía alguien a secuestrarla.

- ¿Me estaba buscando su alteza? - hizo una reverencia y antes de mirar a nuestra soberana me miro a mi con el ceño un tanto fruncido como si quisiera saber que era lo que habia pasado alli.

- Si Marie, te estaba buscando pero al no encontrarte nuestro "Amigo" M. D'artagnan me ha servido de compañia en el jardin - Ana de Austria me dedico una sonrisa y se paro - Si ya todo esta bien podemos volver

Ambas mujeres me mirarón , la española me miraba con mas ternura que su amiga. La culpable de mi charla con la reina solamente habia sido de mademoiselle Hautefort pero parecia que aquello no me lo iba a perdonar, quizas aun sufria por lo del juego. Como fuera ambas damas se fueron hacia el palacio de nuevo dejandome a mi con mis propios pensamientos en el jardin

Pase un tiempo disfrutando del viento hasta que las nubes hicieron que volviera adentrarme en el edificio. De todas maneras tenia que volver porque me tocaba hacer la guardia.

Tome mi lugar como siempre, me sente en la silla que habia en el pasillo mientras las damas de compañia, la reina y La Porte estaban en la sala jugando a las cartas. Hoy parecia que no habia humor para estar jugando al gallo ciego, todas tenian unas caras muy serias exceptuando de Mademoiselle Hautefort. El paseo por el jardin le habian asentado demasiado bien.

Las doce de la noche tocarón, y cada una partio a su habitación.

Habian noches que realmente eran tranquilas y eso me hacia sentir tranquilo a mi, M.Francois, primo del rey, estaba en el frente seguramente con Athos y esperaba con ansias que pronto M. D'Treville me llamará a mi tambien.

El reloj estaba por marcar las doce casi y media. Mi cuerpo sentía el cansancio, no era facil hacer guardia de noche por lo que cerre los ojos y deje que mi cabeza se apoyara en mi hombro.

Sentí unos pasos y deje que pasaran , mis ojos se abrieron justo en el momento en que vi que la puerta de Marie se cerraban. Los rumores eran ciertos uno de los amigos del rey y ella eran amantes.
Me levante de la silla para caminar hacia el corredor y ver si habia alguien más, di unos cuantos pasos para asegurarme que solamente habian entrado aquel hombre y comprobe que efectivamente Marie había sido lo bastante inteligente para entrar solamente a su amante. No podia fiarme de nada, todo podia ser una pantalla para que alguien más visitará a la reina en la noche.

Mis pies se giraron para volver a mi puesto cuando al girarme me tope con la reina casi piesando mis talones.

- Solo estaba vigilando , majestad - fue lo primero que pude decir.
- Escuche unos pasos , y supuse que era la visita de Maire, pero al ver que usted no estaba en su lugar quise ver que pasaba.
- Nada, solo fue el amigo de Mademoiselle - hice una sonrisa forzada.

La reina movio la cabeza y se giro para volver a sus aposentos cuando sentía por dentro que algo debía decir, no sabia con exactitud que.

- Tan ciego y sordo no soy majestad - logre decir y ella se volteo para ver, me petrifique pero mis labios fueron mas rapidos que yo y le dedique una sonrisa. -Haria cualquier cosa para servirle

En la cara de Ana de Austria se dibujo una sonrisa ,pero esta vez tenia un cierto destello de diversion podría decir yo.

- ¿Podría comprobar si sus otros sentidos funcionan? - preguntó ella acercandose a mi.
Quizas mi cara lo había dicho todo porque no habia entendido muy bien su pregunta pero ella siguió con su paso firme hacia mi.

Mis ojos se volvieron a encontrar con los de ella y su mano se pozo en mi pecho , me tarde un segundo en pensar ó reaccionar ,no sabia muy bien si estaba penasando en aquel momento.
- Si ...- conteste en un susurro casi audible.

Obviamente que mi tacto funcionaba , podia sentir como su mano estaba en mi y como aquello descargaba algo en mi, algo asi como el fuego que podia quemarme por dentro. Cerre mis ojos y senti como el perfume , su perfume inundaba mi olfato.

- Solo falta uno - escuche su voz, se suponia que era sordo en aquel palacio pero su voz era demasiado melodiosa para mi como para no escucharla.

Su mano subio hasta tocar mi mejilla cosa que hizo que abriera mis ojos, ahora podia ver que estabamos a casi centrimetros el uno con el otro por lo que sentía que sus labios me estaba llamando.
"Solo falta uno" caia en lo que habia dicho , quizas me estaba aventurando pero era una abierta invitación.

Me incline para borrar aquel espacio entre los dos y atrape sus labios con suma delicadeza. Mis sentidos se habian colapsado , solo mis labios seguian besando los labios de ellas disfrutando de su sabor.

Ana de Austria se separó de mi solo por un segundo en los que susojos se volvieron a encontrar con los mios y esta vez ella fue quien me beso a mi.
Desde ese momento, el momento en que volví a sentir sus labios perdi totalmente mi juicio, sabia que no estaba bien pero necesitaba mas.